lunes, 26 de septiembre de 2016

El Bigote, de Emmanuel Carrère

El Bigote

Título original: La moustache
Autor: Emmanuel Carrère
Traducción: Esther Benítez
Editorial: Anagrama
Año: 1986


Un hombre se afeita el bigote que lleva años luciendo. Lo hace en secreto, para darle una sorpresa a su mujer. Pero cuando aparece ante ella con su nueva imagen, la esposa no reacciona. No parece ver en esa cara con que lleva años conviviendo cambio alguno. No parece percatarse de que su marido se ha afeitado. Es más, cuando éste le muestra su perplejidad ante la falta de reacción, ella le asegura que él nunca ha llevado bigote. Un gesto en principio sin mucha trascendencia –afeitarse el bigote– se convierte en el punto de partida de una pesadilla kafkiana para el protagonista de esta novela. ¿Es víctima de un juego, de una broma de su entorno más próximo? ¿Se ha vuelto loco y realmente nunca llevó bigote? ¿El mundo se ha confabulado contra él para ponerlo a prueba? ¿Afeitarse el bigote puede lanzarlo a uno al abismo? Escrita con un humor negro siempre inquietante, esta novela breve de Emmanuel Carrère –que el propio autor llevó al cine en una película protagonizada por Vincent Lindon– nos muestra un maelstrom que no está en medio del océano sino en la cotidianidad de una ciudad, pero que succiona con la misma fuerza al protagonista. Y lo conduce hasta el apoteósico y espeluznante final de este libro que deja huella. Porque queda avisado el lector: no podrá sacárselo de la cabeza una vez terminado.

«Estremecerse con el solo recuerdo de una lectura, ser víctima del desasosiego, del vértigo ante las páginas de un libro, es un raro privilegio que pocos novelistas pueden ofrecer» (Michèle Gazier, Télérama).

«Con una escritura transparente y puntillosa, Carrère se sumerge en la enajenación, y cincela, con escalpelo, una locura cotidiana, aparentemente benigna, que no puede acabar más que en el horror» (Les Nouvelles Littéraires).

«He aquí una novela en la que al principio parece que no sucede nada… Sin embargo, un centenar de páginas después, uno concluye su lectura con el estómago revuelto y un nudo en la garganta, tras un viaje alucinante y terrorífico a un infierno que uno percibe ahí, muy cerca, al alcance de la mano, incluso en uno mismo... El libro de Emmanuel Carrère nos lleva muy lejos, hasta un punto en el que ya no hay retorno posible» (Jean-Claude Lebrun, Révolution).

«Ha depurado el vocabulario y la gramática con la furia de un Savonarola de la palabra para extirpar todos los ornamentos y todas las armas de seducción» (Le Monde).

«Un relato que puede leerse como un divertimento, un auténtico caso clínico o –y esto es lo más atractivo– como una novela corta de humor negro muy inquietante, que debería fascinar a los amantes de Patricia Highsmith o Roald Dahl» (Annie Coppermann, Les Échos).

«Emmanuel Carrère es un maravilloso contador de historias» (Michèle Bernstein, Libération).

«Podría ser de Maupassant, un Maupassant excelso» (Jacques-Pierre Amette, Le Point).

«Un relato entre el absurdo y el cuento filosófico, que hace reír y al mismo tiempo da miedo. ¡Dios, qué bueno es!» (Jérôme Garcin).

Emmanuel Carrère (París, 1957), después de cuatro celebradas novelas de no ficción, se ha impuesto internacionalmente como un extraordinario escritor. Así, El adversario: «El autor ha sabido transmitir con una fluidez literaria que jamás cae en falsas retóricas esa inquietud abismal sobre la nada» (Elena Hevia, El Periódico); «Ese retrato del monstruo, del diablo, logra atraparnos» (Josep M. Sòria, La Vanguardia); «Novela apasionante y reflexión de escalofrío» (David Trueba). Una novela rusa: «Un relato original, multidireccional y perturbador» (Sergi Pàmies); «Un libro sincero –ahora que es tan difícil encontrarlos–, atrevido, valiente, brutal, el striptease de un escritor» (Juan Manuel Villalobos, Letras Libres). De vidas ajenas (el mejor libro del año según la prensa cultural francesa): «Si van a leer un solo libro este año, que sea éste» (Juan Forn, Página/12, Argentina); «La novela me ha impresionado mucho. Una experiencia literaria brutal. Me apasiona» (Pedro Almodóvar); «Una obra desgarradora y grandiosa» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Una narración sobre la dignidad humana» (Jesús Ferrero). Limónov (galardonado con el Prix des Prix como la mejor novela francesa, el Premio Renaudot y el Premio de la Lengua Francesa): «El libro, que se parece mucho a una novela de aventuras, es también una biografía y un gran reportaje histórico» (Miguel Mora, El País); «Carrère vuelve a deslumbrar» (Sònia Hernández, La Vanguardia); «Se lee a un ritmo vertiginoso» (Rafael Narbona, El Mundo); «Escritor tan insólito como poderoso. Extraordinario libro» (Carlos Boyero). Ahora hemos recuperado dos novelas de ficción: El bigote y Una semana en la nieve (Premio Femina).


Probablemente título y portada de El bigote despistarán al lector y contribuirán a aumentar el desconcierto ante un relato que comienza de forma ligera y cómicamente frívola y se desliza progresiva e imparablemente hacia los terrenos de la locura, según su desquiciado narrador se nos va volviendo cada vez menos fiable. Se ha destacado la influencia de Kafka en el libro de Emmanuel Carrère pero el autor francés, que lo escribió antes de cumplir los treinta aunque en España se editó casi tres décadas después, tiene personalidad propia y logra resultar original e inquietante, si bien no cierra ninguna de las muchas puertas que abre.


Emmanuel Carrère en Aventura En La Isla


jueves, 22 de septiembre de 2016

Hojas Vivas. Memorias, de Mia Farrow

Hojas Vivas. Memorias

Título original: What falls away
Autor: Mia Farrow
Traducción: Dolors Gallart
Editorial: Ediciones B
Año: 1997


Residía en Beverly Hills, un lugar idílico pero alejado de la reali­dad. Su madre era una reina del celuloide y su padre parecía la encarnación del héroe romántico: probable bastardo de un rey, ex navegante por los Mares del Sur, escritor y director de cine. Louella Parsons, la columnista que aterraba a los famosos, fue su madrina. Cuando apenas levantaba unos palmos del suelo, John Wayne la aupó a su silla de montar. No obstante, como en el cuento, no faltó el mal trance que enturbiara esta atmósfera de ensueño: la enfermedad quebró su niñez y las peleas entre el señor y la señora Farrow fueron subiendo de tono a medida que pasaba el tiempo. Charles Boyer le dijo: "Tendrás una vida fan­tástica pero difícil", y así fue. Perder a su padre significó el adiós a los estudios y el inicio de su carrera como actriz de teatro, y Mia, que llevaba el arte en las venas, se abrió paso en el mundo del espectáculo hasta triunfar con La semilla del diablo. Tenía sólo diecinueve años cuando Frank Sinatra se enamoró de ella, y vein­tiuno cuando se divorciaron. El sentimiento de fracaso la llevó al Himalaya y la meditación le deparó curiosas experiencias. El matrimonio con André Previn le dio tres hijos biológicos y la clave de su destino: adoptar criaturas desamparadas para formar con ellas una familia basada más en el amor y la compasión que en los lazos de sangre, la igualdad de los credos o el color de la piel. Tras el segundo divorcio, tenía treinta y cinco años y media docena de hijos, pero ningún hombre con quien compartirlos. Entonces comenzó a cortejarla un artista genial y estrafalario. Los doce años de relaciones personales y profesionales con Woody Alien culminaron con un suceso de tintes escabrosos y el corres­pondiente litigio, que levantó el interés de los medios de comu­nicación y convirtió en odisea la vida cotidiana de la familia Farrow. Apenas rebasado el medio siglo de vida, esta mujer de aspecto frágil ha resurgido a menudo de sus propias cenizas y nos entrega ahora estas Hojas vivas como testimonio de una vida dis­puesta a empezar una y otra vez.

Maria Villiers Farrow na­ció en 1945, en el se­no de una familia ca­tólica formada por sus padres -John Villiers Farrow y Maureen O'Su­llivan- y seis hermanos. Su infan­cia, lastrada por un ataque de po­lio a mediados de los años cincuenta, transcurrió en Los Angeles (California), con verane­os en Irlanda y viajes frecuentes a los más diversos países. Se educó en un colegio de monjas inglés, aunque se graduó en California. La muerte de su padre la obligó a dejar los estudios, y tuvo que bus­car empleo para contribuir al sus­tento familiar. A los dieciocho años debutó en el teatro Madison Ave­nue con una obra de Oscar Wilde, y en televisión con la serie Peyton Place. En 1965 contrajo matrimo­nio con Frank Sinatra, de quien se divorció dos años después, cuan­do La semilla del diablo le había granjeado el prestigio mundial. En 1970 se casó con el director de or­questa André Previn, del que tuvo tres hijos varones (los gemelos Matthew y Sascha, y Fletcher), a los que se sumaron dos niñas viet­namitas adoptadas (Lark Song y Daisy), más la coreana Soon Yi. En 1980, ya divorciada de Previn, adoptó a un pequeño coreano (Moses Amadeus) afectado de pa­rálisis cerebral. En ese mismo año conoció a Woody Allen, con quien compartió más de diez años de re­laciones sentimentales, trece pelí­culas, un hijo biológico (Satchel) y una hija adoptiva (Dylan). Sin la cooperación de Allen, Mia Farrow adoptó en 1991 a un bebé negro (Isaiah Justus) con el síndrome de Geber, y a una vietnamita ciega (Tam). Tras separarse en 1992 del cineasta y ganar la demanda judi­cial interpuesta por éste, Mia Fa­rrow realizó otras tres adopciones: un niño indio (Thadeus) y dos ni­ñas (Kaeli-Shea y la vietnamita cie­ga Frankie-Minh). Actualmente re­side en Frog Hollow, acompañada por siete de sus hijos y numerosos animales.


Publicado apenas cinco años después del monumental escándalo mediático desencadenado por el romance entre Woody Allen y Soon-Yi, Hojas vivas, autobiografía de Mia Farrow, dedica buena parte de sus páginas a documentar la relación entre la actriz y el director de Manhattan. Después de más de una década de relación personal y profesional, durante la cual rodaron juntos títulos tan destacados como La comedia sexual de una noche de verano, La rosa púrpura de El Cairo, Hannah y sus hermanas o Días de radio, todo se torció cuando Farrow descubrió unas fotos indecorosas de su hija adoptiva en el apartamento de Woody. El libro se lee con nostalgia por aquellos años y con pena por lo mal que acabaron las cosas entre ambos. Al margen de ello, Mia cuenta su niñez marcada por la polio, la muerte de su hermano mayor y de su padre, sus matrimonios con Frank Sinatra y André Previn y, por encima de todo, su condición de supermadre adoptiva, aun cuando la tragedia se ha cebado con su familia en más de una ocasión, la última precisamente durante el día de hoy.



Woody Allen, Mia Farrow y sus hijas: la historia al completo [Vanity Fair]
martes, 20 de septiembre de 2016

La Guerra No Tiene Rostro De Mujer, de Svetlana Alexiévich

La Guerra No Tiene Rostro De Mujer

Título original: U voyny ne zhenskoe litso
(У войны не женское лицо)
Autor: Svetlana Alexiévich
Traducción: Ioulia Dobrovolskaia y Zahara García González
Editorial: Debate
Año: 1985 (1978-2004)

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015


La Premio Nobel de Literatura 2015 Svetlana Alexiévich, «la voz de los sin voz», muestra en esta obra maestra una perspectiva de la guerra ignorada hasta el momento: la de las mujeres que combatieron en la segunda guerra mundial.

Casi un millón de mujeres combatió en las filas del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial, pero su historia nunca ha sido contada. Este libro reúne los recuerdos de cientos de ellas, mujeres que fueron francotiradoras, condujeron tanques o trabajaron en hospitales de campaña. Su historia no es una historia de la guerra, ni de los combates, es la historia de hombres y mujeres en guerra.

¿Qué les ocurrió? ¿Cómo les transformó? ¿De qué tenían miedo? ¿Cómo era aprender a matar? Estas mujeres, la mayoría por primera vez en sus vidas, cuentan la parte no heroica de la guerra, a menudo ausente de los relatos de los veteranos. Hablan de la suciedad y del frío, del hambre y de la violencia sexual, de la angustia y de la sombra omnipresente de la muerte. Alexiévich deja que sus voces resuenen en este libro estremecedor, que pudo reescribir en 2002 para introducir los fragmentos tachados por la censura y material que no se había atrevido a usar en la primera versión.

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Soy historiadora de almas [...]. Por un lado, estudio a la persona concreta que ha vivido en una época concreta y ha participado en unos acontecimientos concretos; por otro lado, quiero discernir en esa persona al ser humano eterno. La vibración de eternidad. Lo que en él hay de inmutable.» Svetlana Alexiévich

«Gracias a Alexiévich, la historia de un millón de mujeres que participaron en el ejército soviético o como partisanas contra los alemanes es algo menos desconocida.» Felipe Sahagún, El Cultural de El Mundo

«De la lectura de los libros de Alexiévich (Stanislaviv, 1948) no es posible salir indemne.» Gabriel Albiac, ABC Cultural

Svetlana Alexiévich (1948) es una prestigiosa periodista y escritora bielorrusa cuya obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Su espíritu crítico, su profundo compromiso con los que sufren y su fructífera carrera literaria han sido reconocidos con innumerables galardones, entre los que cabe destacar el premio Nobel de Literatura (2015), el Premio Ryszard-Kapuscinski de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia (2013) y el Premio de la Paz de los libreros alemanes (2013). Es oficial de la orden de las Artes y las Letras de la República Francesa. En castellano ha aparecido Voces de Chernobil (Debolsillo, 2015).


Con su primer trabajo literario, la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich ya anticipaba el estilo que acabaría haciéndola absolutamente inconfundible. La guerra no tiene rostro de mujer es otra descarnada sinfonía coral de testimonios en primera persona, en este caso de las mujeres soviéticas que lucharon en la Segunda Guerra Mundial contra la invasión nazi desde diferentes frentes, que explora y profundiza en las simas del horror bélico. A diferencia del posterior Voces de Chernóbil, aquí los relatos son breves y directos, en muchos casos casi telegráficos, lo que acentúa aún más su realismo y contundencia y confirma que la dureza de la obra de Svetlana Alexiévich la convierte en no apta para todos los públicos y sensibilidades.


martes, 6 de septiembre de 2016

Voces De Chernóbil, de Svetlana Alexiévich

Voces De Chernóbil

Título original: U voyny ne zhenskoe litso
(Чернобыльская молитва: Хроника будущего)
Autor: Svetlana Alexiévich
Traducción: Ricardo San Vicente
Editorial: DeBolsillo
Año: 1997-2005

Crónica del futuro

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2015


La escritora bielorrusa Premio Nobel de Literatura 2015 da voz a aquellas personas que sobrevivieron al desastre de Chernóbil y que fueron silenciadas y olvidadas por su propio gobierno. Este libro les da la oportunidad de contar su historia.

Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.

Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

«Alexievich describe de manera muy elocuente la incompetencia, el heroísmo y el dolor: mediante los monólogos de sus entrevistados crea una historia que el lector, por muy distante que esté de los acontecimientos, será capaz de palpar.» The Daily Telegraph

«Terribles y grotescas, las historias se consolidan página tras página como los radionúclidos instalados en los cuerpos de los supervivientes.» The New York Times

«En sus libros es capaz de rescatar lo que quedó bajo los escombros de la historia para escribir con ello una crónica del futuro.» Carmen G. de la Cueva, Ahora

Svetlana Alexiévich (1948) es una prestigiosa periodista y escritora bielorrusa cuya obra ofrece un retrato profundamente crítico de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que ha dejado en sus habitantes. Su espíritu crítico, su profundo compromiso con los que sufren y su fructífera carrera literaria han sido reconocidos con innumerables galardones, entre los que cabe destacar el premio Nobel de Literatura (2015), el Premio Ryszard-Kapuscinski de Polonia (1996), el Premio Herder de Austria (1999), el Premio Nacional del Círculo de Críticos de Estados Unidos (2006), el Premio Médicis de Ensayo en Francia (2013) y el Premio de la Paz de los libreros alemanes (2013). Es oficial de la orden de las Artes y las Letras de la República Francesa. En castellano ha aparecido Voces de Chernobil (Debolsillo, 2015).


La periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura en 2015, sólo tenía este titulo editado en España en el momento de recibir el galardón de la Academia Sueca. Publicado originalmente en 1997 y corregido y aumentado en 2005, Voces de Chernóbil está construido, como es característico en su autora, en forma de testimonios en primera persona que todos sumados forman una especie de collage que pretende arrojar luz sobre la célebre tragedia nuclear ocurrida durante la madrugada del 26 de abril de 1986. Muchos de los episodios aquí narrados y documentados resultan en la actualidad más o menos conocidos pero no lo eran tanto a finales del pasado siglo, lo que confiere más valor aún a la obra. En un conjunto ya de por sí estremecedor, el primer y último relato alcanzan cotas de desgarro emocional difícilmente soportables y no resultarán aptos para todos los estómagos. Un libro brutal en todos los sentidos.


viernes, 26 de agosto de 2016

Nochebuena, de Nikolái Gógol

Nochebuena

Título original: Noch pered Rozhdestvom
(Ночь пе́ред Рождество́м)
Autor: Nikolái Gógol
Traducción: Tatiana Enco de Valera
Editorial: Punto de lectura
Año: 1832


Nadie supo en Dikanka cómo el diablo robó la luna. Bien es verdad que el escribiente de la comarca, cuando salió de la taberna tambaleándose, dijo, y no sabemos por qué, que la veía bailar en el cielo. El juró y perjuró ante todo el mundo que era esto vérdad; pero todos los que le escuchaban meneaban la cabeza con aire burlón...

En Nochebuena se representa, en un mundo surreal y mágico, la lucha cósmica (y eterna) entre el bien y el mal. Gógol plantea la pregunta: ¿Por qué Dios permite al diablo vagar por el mundo y tentar a las pobres gentes? Su respuesta es que todo sucede por una buena causa, y que la libertad del Diablo está limitada: puede hacer sus fechorías solo hasta el nacimiento de Jesucristo, cuando toda la maldad se detiene y se restablece la relación entre el hombre y Dios.

Este planteamiento permite a Gógol presentarnos la idílica aldea de Dikanka en la última noche antes de la Navidad: calles y campos nevados, grupos de jóvenes que cantan villancicos y recogen sus aguinaldos mientras las brujas se pasean por el cielo nocturno en sus escobas recogiendo las estrellas en su mandil y el demonio con cara de cerdo esconde la luna en su abrigo para que la lujuria se extienda sobre el mundo sumido en la oscuridad.

En el centro de la abigarrada humanidad pecadora, la historia de amor del herrero y pintor de iconos Vakula por la muchacha más bella y coqueta del pueblo: Oksana.

Nikolái Vasilievich Gógol (Soróchintsi, Ucrania 1809-Moscú, 1852) nació en el seno de una familia de la baja nobleza rutena. Fue funcionario en San Petersburgo y en 1828 conoció a Pushkin, con quien entabló una gran amistad. A diferencia de Pushkin, Gógol pasó varios años viviendo en Italia, Alemania, Suiza y Francia, época en la que escribió su obra más famosa, Almas Muertas, así como la novela histórica Tarás Bulba. Veladas en el caserío junto a Dikanka se escribió en 1831, precisamente en la época en que trabajó en la Universidad después de conocer a Pushkin, y consta de una serie de ocho relatos («Nochebuena» es uno de ellos) de tema campesino y rural, inspirados en el romanticismo alemán y en las tradiciones populares ucranianas, rebosantes de humor y leyendas fantásticas, donde se mezclan los elementos mágicos y religiosos.


Nochebuena abre el segundo ciclo de las novelas cortas publicadas por el ruso Nikolái Gógol en 1832 bajo el título Veladas en un caserío próximo a Dikanka. Aquí se mezcla la fantasía con la tradición para contar como el Diablo roba la luna en la víspera de Nochebuena para tratar de desbaratar así los planes románticos del joven herrero Vakula con la caprichosa Oksana. Interesante por lo que tiene de testimonio de la literatura de una época y un lugar, su desarrollo previsible no despertó un particular entusiasmo en este lector.
miércoles, 24 de agosto de 2016

Instrumental, de James Rhodes

Instrumental

Título original: Instrumental: A memoir of madness
Autor: James Rhodes
Traducción: Ismael Attrache
Editorial: Blackie Books
Año: 2015

Memorias de música, medicina y locura


«AHORA SÉ QUE LA MÚSICA CURA.»

James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo. «Instrumental» son sus memorias, que vieron la luz en Reino Unido después de que el Tribunal Supremo levantara el veto que pesaba sobre la obra. Todo un tributo apasionado al poder terapéutico de la música y que aborda cuestiones fascinantes sobre cómo funciona la música clásica y sobre cómo y por qué puede cambiar nuestras vidas.

«El fenómeno editorial del año.» Mail On Sunday

«Este libro es un milagro.» The Guardian

«Alguien que ha sufrido lo que él ha sufrido, y que ha luchado tanto contra las consecuencias de su sufrimiento, tiene derecho a contárselo al mundo. Por eso permitimos la publicación de este libro.» Veredicto del juez del Supremo, Lord Toulson


Instrumental fue el libro-acontecimiento de finales del año pasado. En él el pianista británico James Rhodes narra de forma descarnada una vida de película, la suya propia, que incluye abusos sexuales continuados cuando era niño, adicciones a diversas sustancias, varios intentos de suicidio, pérdida de la custodia de su hijo y reiterados internamientos en centros psiquiátricos. Rhodes parece haber dejado ahora todo eso atrás. Parece. Y en medio de ese océano de horrores aún ha tenido tiempo de convertirse en pianista profesional, columnista de prensa, productor musical y, finalmente, estrella mediática. Peligrosamente a medio camino entre la autobiografía y el manual de autoayuda, Instrumental tiene la fuerza de lo auténtico y el valor de su testimonio vital compensa posibles desequilibrios y defectos en un conjunto definitivamente recomendable.



Instrumental [El descodificador]


martes, 23 de agosto de 2016

Los Surcos Del Azar, de Paco Roca

Los Surcos Del Azar

Autor: Paco Roca
Editorial: Astiberri
Año: 2013


A través de los recuerdos de Miguel Ruiz, republicano español exiliado en Francia, Paco Roca reconstruye la historia de La Nueve, una compañía a las órdenes del capitán Dronne integrada en la segunda división blindada del general Leclerc, y formada mayoritariamente por republicanos españoles. Una historia apasionante y olvidada sobre la contribución española en la Segunda Guerra Mundial.

La mayoría de los hombres que componían La Nueve tenían menos de 20 años cuando en 1936 cogieron las armas por primera vez para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta ocho años después, y que en la noche del 24 de agosto de 1944 serían los primeros en entrar en París. Los carros de combate llevaban, en el morro, nombres sorprendentes: Madrid, Don Quichotte, Guadalajara, Ebro o Guernica. Los soldados se apellidaban Granell, Campos, Fábregas, Royo, Pujol... Ellos encabezarán el desfile de la victoria del día 26 por los Campos Elíseos. Sin embargo, no lograrán su máxima meta de ver España libre del franquismo.

Para el escritor Javier Pérez Andújar “Los surcos del azar va más allá de estar formidablemente dibujado y dotado de una capacidad narrativa apabullante. Paco Roca lo ha transcendido. Ha escrito un libro necesario, y no sólo por lo que tiene de recuperación de nuestra memoria histórica. Eso también lo ha transcendido. Es necesario porque nos ofrece algo en que creer; nos ofrece nuestra parte de la historia que nos arrebataron, que hemos perdido preocupándonos de un día a día alienante. Su libro nos devuelve a nosotros mismos”.

El autor de Paseos con mi madre siente que “cuando echaron a aquella gente de España nos echaron a todos los que íbamos a descender de ellos. Y por eso vivimos todos en un país, en un mundo que no nos gusta. Muchas gracias, Paco, por devolverme al país al que pertenezco”.

Premio Zona Cómic al mejor cómic nacional de 2013

Gran Premio Romics (Roma, 2014)

Premio a la mejor obra de autor español en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona 2014

Premio de la Crítica 2014 a la mejor obra nacional

Premio de la Crítica 2014 al mejor guionista nacional

Finalista al premio Libro del Año concedido por el Gremio de Libreros de Madrid

“Un libro necesario que va más allá de estar formidablemente dibujado y dotado de una capacidad narrativa apabullante”. Javier Pérez Andújar

“El exilio más cruel es siempre el de aquellos que no tienen ningún sitio al que regresar. Para estos hombres y mujeres, Paco Roca ha fabricado un hogar de recuerdos y justicia tardía, un libro que es como los viejos ideales: no bastan, pero hay que llevarlos a término”. Alfonso Zapico. Premio Nacional del Cómic 2012 con Dublinés

Los surcos del azar traza la odisea de los republicanos que prosiguieron su combate contra el fascismo lejos de su tierra, en el exilio. Del puerto de Alicante a la guerra en el desierto y a la entrada en París con la división Leclerc, un recuento de derrotas y victorias, de penurias, esperanzas y desengaños, desplegado con la maestría narrativa de Paco Roca”. Juan Manuel Díaz de Guereñu, catedrático de Comunicación y ensayista

Paco Roca (Valencia, 1969) es un versátil autor de cómic e ilustración. Comenzó a realizar trabajos de publicidad y acabó montando un estudio de ilustración en su ciudad natal. Pronto empezaría a compaginar los trabajos con los que se ganaba el sustento con la creación de relatos de cómic.

En Astiberri, tiene diez obras editadas: El Faro, Arrugas –por la que recibió el Premio Nacional del Cómic en 2008, los premios al mejor guión y mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2008 y el Goya al mejor guión en 2012 de la versión al cine dirigida por Ignacio Ferreras, que también se llevó la estatuilla a la mejor película de animación–, Las calles de arena, Emotional World Tour, El invierno del dibujante, obra merecedora de los premios al mejor guión y mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2011, Memorias de un hombre en pijama, nominada a mejor obra nacional en la edición de 2012 de la citada feria de Barcelona, serie de la que ha publicado también Andanzas de un hombre en pijama y sobre la que está dirigiendo un largometraje de animación que, se prevé, se estrene en 2017.

Después de ilustrar La metamorfosis, de Franz Kafka, le dio forma definitiva a El juego lúgubre. Con Los surcos del azar y ya en 2015 con La casa, una obra intimista en torno a la figura del padre desaparecido, Paco Roca ha demostrado situarse como un autor de primer nivel internacional.





Los surcos del azar homenajea a los republicanos españoles que lucharon en la IIGM tras el final de la guerra civil española y encabezaron la liberación de París en agosto de 1944. Para ello Paco Roca mezcla realidad y ficción e imagina un encuentro tardío con uno de aquellos soldados, ahora ya anciano y exiliado en Francia, con el que rememora sus vivencias en "La Nueve" mediante un largo flash-back continuamente punteado por los comentarios de entrevistador y entrevistado en unas charlas que se prolongan durante una semana. La historia de ficción de esta excelente y emotiva novela gráfica parte de la historia real del anarquista canario Miguel Campos, desaparecido sin dejar rastro poco después de la entrada de los aliados en París.



Paco Roca en Aventura En La Isla
 
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